La Importancia De La Alimentación Saludable En La Infancia
Mother feeding her 6 month old daughter with spoon

La importancia de la alimentación saludable en la infancia

A lo largo de las últimas décadas venimos observando el aumento de la obesidad infantil en España, como reflejo de lo que está sucediendo a nivel general en la mayoría de los países desarrollados, fundamentada por la mala alimentación.

Las causas son múltiples y entre ellas podemos destacar el aumento del sedentarismo en la edad infantil, la incidencia negativa en este ámbito del excesivo uso de las tecnologías, los malos hábitos alimenticios (como, por ejemplo, el hecho de no desayunar adecuadamente), la inclusión en la dieta de una mayor cantidad de alimentos poco saludables (“desaparición” de la dieta mediterránea), etc.

El diagnóstico de obesidad se realiza habitualmente calculando el Índice de Masa Corporal (IMC) y comparándolo con las tablas de IMC para la misma edad y sexo. En base a esto, el estudio Aladino (2011) nos ofrece datos preocupantes sobre la obesidad infantil en España con un 26,1 % de Sobrepeso y un 19,1 % de Obesidad entre los niños y niñas de entre 6 y 10 años, calculados según los estándares de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante esta situación consideramos necesario realizar una reflexión sobre la importancia que debe tener la alimentación saludable en la infancia, como uno de los factores fundamentales para la prevención de la obesidad infantil junto con la práctica habitual de actividad física. De esta forma, estaremos favoreciendo el adecuado desarrollo del niño, la adquisición de hábitos saludables y la prevención de un gran número de enfermedades. En este sentido, existen datos alarmantes como el hecho de que al menos un tercio de los fallecimientos en Europa a causa de enfermedades cardiovasculares está provocado por el estilo de vida sedentario y los factores nutricionales (Martínez, 2006).

Por este motivo y centrándonos en la alimentación infantil destacaríamos las siguientes recomendaciones:

  • Realizar un desayuno saludable, en el que no deben faltar lácteos, fruta y cereales. Ya que se trata de la comida más importante del día.
  • Controlar el tamaño de las raciones. Como referencia se puede utilizar la mano del niño, teniendo en cuenta que el tamaño del puño sería para las raciones de hidratos de carbono, la palma de la mano para las proteínas y la cantidad que puedan sujetar ambas manos para las verduras y hortalizas.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares.
  • Hacer, al menos, cinco comidas al día (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena).
  • Situar el agua como la bebida principal durante la infancia.
  • Reducir o eliminar el consumo de bollería industrial, chuches y bebidas azucaradas.

Estas recomendaciones podríamos complementarlas con las del estudio enKid (2003), que se llevó a cabo en España, entre los años 1998 y 2000, estudiando a niños y niñas de entre 2 y 24 años. El cual llegó a la conclusión de que los factores protectores de la obesidad infantil son los siguientes: tomar lactancia materna al menos 3 meses, consumir 4 ó más raciones de frutas y verduras al día, tomar grasas de forma limitada (de forma que supongan menos del 35% de las calorías diarias), comer 3 o más veces al día y tener un estilo de vida activo.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de la infancia, no podemos dejar de lado que para hacer posible que esto se lleve a cabo será necesaria la implicación de todo el grupo familiar (Tanas, 2013). Ya que el mejor modelo para los menores son los miembros de su propia familia. Debiendo complementarse con la labor que se realice, en el mismo sentido, dentro del ámbito escolar.

En definitiva, el objetivo principal será prevenir la obesidad infantil, tratando de que el menor aprenda a comer de forma saludable y adquiera desde pequeño unos hábitos que le serán beneficiosos para su salud a lo largo de toda su vida. Además, de forma indirecta, con una alimentación saludable estaremos incidiendo positivamente en el desarrollo del niño, tanto a nivel físico como emocional, así como, influiremos en la mejora de los rendimientos escolares.

Referencias

  • Martínez, A. (Coord.). (2006). Plan Integral de Obesidad Infantil de Andalucía (2007-2012). Sevilla: Consejería de Salud.
  • Ministerio de Sanidad, Políticas Sociales e Iguadad. (2011). Estudio Aladino. Madrid: Ministerio de Sanidad, Políticas Sociales e Igualdad.
  • Serra, L., Ribas, L., Aranceta, J., Pérez, C., Saavedra, P. y Peña, L. (2003). Obesidad infantil y juvenil en España. Resultados del Estudio enKid (1998-2000). Med Clin (Barc), 121 (19), 725-732.
  • Tanas, R. (2013). El juego de las perlas y los delfines. Granada: Escuela Andaluza de Salud Pública

 

Isabel Copado Muñoz

Licenciada en Psicopedagogía y Maestra

Profesora Escuela Deporte

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Estupendo artículo, muy interesante. Estoy totalmente de acuerdo que los cuidadores/ass de los niño/as deben dar ejemplo.Por ahí se empieza, y luego aplicar nuestras buenas costumbres alimenticias a los que peques. Un saludo.

    1. ¡Nos encanta que te haya gustado el artículo María Elena! Seguiremos aportando herramientas formativas para que podamos crecer en la mejora de nuestra profesionalidad. #creciendoporlainfancia

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